Pubertad narrativa

Es la segunda vez que vengo a este café. Queda a unas cuadras de la universidad y al otro día de llegar, yendo a comprar una almohada y una toalla, lo vi: está al lado de la estación de subte que me tomo siempre, con la que tengo que hacer varias combinaciones pero que me queda re cerca de la entrada del dormitorio, yendo por un pasillito por el que no me metería ni en pedo si esto fuera Argentina.

Se llama Sultan Coffee y, al contrario de lo que pensé en un principio, es de/está atendido por un coreano, siempre el mismo, siempre amable, siempre sin la más puta idea de cómo hablar inglés. Y las dos veces que vine me preguntó cosas diferentes. La primera vez medio le entendí: me preguntó si era estudiante de Sogang, porque dan descuentos a les estudiantes de mi universidad (ah re MI UNIVERSIDAD Florénseah guiensó, UNLP quién te conoce), y si quería una de esas tarjetas que te sellan cada vez que vas para recibir un café gratis si completás todos los sellitos. Que son como veinte. Así que claramente se la pienso dejar a una amiga cuando me esté por ir y aún no la haya completado.

La segunda vez mucho no le entendí, y, a pesar de que le dije que no hablaba demasiado coreano, en coreano, me volvió a preguntar lo mismo. En coreano. Y volví a no entenderle nada. Pero me terminó dando unos de esos pañitos con los que se limpian los anteojos, y ni idea si fue de buena onda o si accedí a pagarle algo.

La cosa es que es la segunda vez que vengo a este café y me da gracia lo tan cliché que es todo. Por ahora no traje la notebook, sino que solo escribí en uno de mis (muchos) cuadernitos. Este en particular es una especie de diario de viaje, en el que escribo todo lo que me va pasando y que es la parte oculta de este blog. La idea es ir a algún café (probablemente a este en medida que me siga dando paja vivir en general) una vez por semana para registrar las cosas, así no pierdo registro y, a falta de psicóloga, me autoanalizo.

Y como es todo cliché, y como me autoanalizo constantemente, y como no le tengo miedo a crecer (por adentro, porque por afuera un poquitito sí) (les dejo fondos Mariana de una de las canciones de mi playlist de canciones con las que me identifico), también analizo las cosas que me pasan y me pasaron.

Siendo así de neurótica me acordé de una charla que tuve con alguien a principio de año en la que debatimos sobre música. Básicamente me dio a entender (more like me lo dijo directamente) que mi temita con la música es que me fanatizo y me centro en la persona, por lo que la música pasa a un segundo plano. Todavía no tengo del todo claro si la idea era bardearme o no, pero puede que atrás de esa acusación haya un poquitiiiito de veneno. Jamás merecido, por supuesto.

Lo cierto es que, siendo como soy, la persona jamás se me puede pasar por alto. Si no se me pasa por alto casi ningún detalle de las personas con las que trato, ¿cómo se me va a pasar algo de una persona que influye directamente en cómo percibo el arte, mis experiencias, la vida en general? ¿Cómo no voy a preocuparme por cómo percibo las realidades, las mías y las ajenas, siendo como soy y estudiando lo que estudio?

Porque, justamente, el producto es consecuencia de la vida de esa persona, de su personalidad, de las experiencias que tiene, de sus relaciones, de sus amistades. Pero no hablo del lado amarillista, sino de un nivel bastante más profundo. ¿Qué me importa si Justin esto y Selena lo otro, sabiendo que de su relación nació la maravillosa Nothing like us y (la obvio que también maravillosa) Sorry? ¿Qué me cambia saber si la relación de Taylor Swift y John Mayer estuvo cargada de egos adolescentes (a pesar de sus edades, ejem) chocando si duetaron (ah re esa palabra) Half of my heart? ¿En qué me afecta la muerte de la abuela de Gerard Way, que inspiró Helena y fue determinante durante toda mi adolescencia? Y, ¿la experiencia de R.J. Palacio y la escritura de La lección de August, uno de mis libros favoritos? ¿La historia de Gabriela Mansilla, Lulú y Yo nena, yo princesa?

¿De qué me sirve el producto si no tengo su esencia? ¿De qué me sirve dialogar con él si no sé las razones por las que fue pensado y concebido? ¿De qué me sirve mostrarle fotos de Corea a la gente si no puedo explicarle la experiencia de otra manera? No tengo buena memoria para las anécdotas, y sé que cuando vuelva y me pidan que cuente voy a poder contar muy poco. Me quedan las sensaciones, no las historias con una línea de tiempo coherente. Me queda el blog con todas las entradas que vaya a subir, el diario de viaje con una experiencia personal por semana, las fotos en Instagram y el archivo de historias.

Me queda acercarme a mi experiencia en Corea a través de lo que escribo, a través del fanatismo por analizar todos los cambios por los que estoy pasando (#PubertadNarrativa), a través de los registros que me queden.

Porque si no puedo analizar el proceso por el que nació, ¿qué es de la Florencia que en agosto vuelve a su familia, a su país, a la rutina?

11 comentarios
  1. “Me quedan las sensaciones, no las historias con una línea de tiempo coherente.” AMO, y al final es todo lo que importa que prevalezca. Es lo que le da dimensión a todo lo que viste y viviste, y lo que va a quedarse grabado para siempre en alguna parte tuya.
    Me encanta este blog, Flor! Me encanta leerte así, más allá de todo lo que contás, adoro tu voz, el estilo que estás definiendo. Me llega un montón ♥ (hasta me has hecho lagrimear en plena oficina, desubicada!).

    Un abrazote y ojalá algún día te enteres (y por consiguiente todos nosotros) de qué corno te dijo el señor del café 😛

  2. Soy tu fan Cuidå muy bien ese cuaderno_diario personal. Tus descendientes se harán millonarios. Ailaviuuu ❤️

  3. Sos una ídola escribiendo Flor!!! Cómo se te extraña pioja!! Me hace falta tu risa contagiosa!! Grabate!!! Te queremos!!!❤️❤️❤️

  4. Flopi!!!! Siempre me quedo con ganas de seguir leyendo y leyendo. Ya le lo dije otras veces, al leerte me transportas a tu mundo, a lo q vas viviendo, a tu Corea, a tus experiencias alli. Veo la foto de ese bar y es como salido de un cuento. Lo supongo ,especial para desarrolar tu magia al escribir. Flor no se q cosa dira el coreono pero cuidate (bueno soy tu mama, si no te lo digo seria hasta preocupante) . Espero q vuelvas muchas veces al bar porq quisiera saber q cosa es lo q dice el coreano , y porq sin duda vuelan musas inspiradoras a tu alrededor. ❤❤❤

  5. El eterno dilema del ser y el parecer Flor. Queda lo profundo, lo otro son anecdotas. Me alegra que estes viviendo tan a full esta experiencia. Leerte es un gusto.

  6. Creo que entro todos los días a ver si actualizaste más o menos jajajajaj ❤️ (y después del post mi segunda cosa favorita son los comentarios de tu mamá jajajaj ❤️❤️❤️)
    Ojalá llenes mil cuadernos ❤️ ay bueno me excedí de corazones. Abrazote a Corea ❤️❤️❤️

  7. Me da mucha intriga conocer la cara de ese hombre, exigo que te saques una foto con él como despedida en agosto.
    Separar al autor de su obra…¿se puede?
    Espero que sean ricos los cafés❤️
    Qué linda experiencia, Flor! Te leo

  8. Flor: sigo viajando a través del registro de tu mirada. Creo que de pubertad, ya no le queda nada a tu narrativa, tan tan profunda esta vez. Celebro cada reseña, espero la continuación… ¡Abrazo!

  9. Me encantó esta entrada. Yo también soy fan de entender por qué se creó tal o cual cosa, pero debo admitir que soy un poco vaga al respecto jaja O sea, me encanta enterarme de eso, pero no es que lo voy buscando activamente por cada cosa que veo/leo/escucho. Creo que lo voy a hacer más seguido. Todo tu culpa.

    Te quiero ♥

  10. Hola Flor recien estoy comenzando a leer tus comentarios siempre un viaje termina llenando valijas de anécdotas y buenos momentos que este tiempo resulte para vos de una enriquecedora experiencia inolvidable

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