Cinco días antes de irme a Corea se murió mi pez

Cinco días antes de irme a Corea se murió mi pez. Hubo días de mucho calor, de 38° en mi zona, que tiene 2° menos que en La Plata, que a su vez suele tener 2° menos que Capital, y se ve que le afectó. Le pusimos agua fresca, lo fuimos vigilando, pero finalmente nos levantamos una mañana y el pez estaba ahí, muerto.

Marco Antonio estaba por cumplir ocho años. Me lo regalaron para mi cumpleaños número 16 junto a Rómulo, Remo y Juan Gaviota, todos dorados pero muy distinguibles a excepción de Rómulo y Remo, que parecían gemelos y por eso llevaban esos nombres. Era el más grande de todos: tenía el doble o el triple del tamaño que sus hermanos, subía a la superficie cuando te acercabas a la pecera y era el primero en nadar rapidito cuando era hora de comer.

Marco Antonio era mi favorito: no solo fue uno de los primeros, sino que sobrevivió a todos sus hermanos (Juan Gaviota vivió un par de años, Remo seis y Rómulo siete), así como a Akira, una pez que llegó a los dos o tres años y vivió solo un par. El único que lo sobrevive es Zico, un barrefondo que llegó junto con Akira y que, aunque une no lo crea, parece medio caiducho desde que se quedó solo.

Marco Antonio también tenía el nombre de uno de mis profes favoritos de la secundaria (y uno de les úniques a les que quería): a los primeros cuatro los nombró mi mamá, así que fue pura casualidad que se llamara así. Sin embargo, fue una de las únicas cosas positivas que me llevé de ese período sombrío que es la secundaria y la adolescencia en general.

Que cinco días antes de irme a Corea muriera Marco Antonio también lo tomo como una señal, un guiño, pues #mística. No, pero en serio. Es, quizás, el cierre de una etapa que me costó un año de terapia superar, de una crisis existencial de meses que recién hace poquito comencé a encaminar, de ese momento en el que te das cuenta de que le adulte responsable sos vos y qué cagada que tengas que hacerte cargo de tantas cosas.

Que trabajar está piola porque tenés tu platita y sobre todo si vivís con tus viejes, pero que la etiqueta de estudiante ya no te es tan propia aún cuando siempre seguís aprendiendo y hasta estudiando formalmente. Que te vas seis meses al otro lado del mundo, sola, a un país cuyo idioma manejás a medias, en donde mamá y papá no pueden darte una mano aún pagando las millonadas de pasajes y dando lo mejor de elles.

Que ahora sí, crecés con esta trompada o no crecés, porque la emoción de esta beca abstracta se volvió algo tangible, cercano, lleno de miedos.

7 comentarios
  1. Flor se de tus miedos pero tambien se la persona q papa y yo formamos. Se q creciste, (aunque siempre vas a ser mi nenita) se q estas preparada, se q vas a poder.Tenes toda la fuerza, desicion y determinacion para hacerlo. Tambien se q la distancia puede asustar pero tenes todas las herramientas para enfrentar cada inconveniente q pueda surgir. Hoy hay muy buena forma para comunicarse. Flor ahi esta uno de tus sueños!!!! Seguilo. Concretalo. Y para todo , Cani , papa y yo aca estamos. Hija te amo con todo mi ❤ Vivilo con alegria!!

  2. Hola Flor!
    Nos conocimos cursando una materia optativa, y quise ser tu amiga automáticamente! (Deberiamos profundizar en eso jaja)
    No tengo dudas, pese a lo poco que sabemos de la otra, que desborda talento en cada poro de tu ser!
    Este viaje sería una gran experiencia…y te deseo lo mejor de lo mejor!!

  3. Flor si yo viaje a Bordeaux tomando 3aviones allá por el 99 y sin saber casi nada de idioma sólo lo indispensable con lo despistada que soy tranqui vos tenes todo en tus manos no importa como sea el resultado va a ser una experiencia unica

  4. Solo pensa que este idiota sobrevivió 3 meses en alemania (más de unas vez) so, why not?. Besito, besito, chau, chau.

  5. Holis, te prometí leerte por acá y colgué como la peor, pero vine a cumplir. No me habías contado de Marco Antonio (con la de pavadas que hablamos, CÓMO PUDISTE).

    Te quiero, you can do this ♥

Los comentarios están cerrados.